La fatiga de Ucrania: el lento desgaste del consenso europeo
Hay guerras que se ganan con la fuerza. Hay guerras que se pierden por la fatiga y hay guerras, como la de agresión de Rusia contra Ucrania, que se prolongan deliberadamente con la esperanza de que el adversario se rinda antes que el agresor. Durante los primeros meses de la guerra, la respuesta europea fue tan rápida como inusual. El apoyo a Ucrania se convirtió en una prioridad estratégica compartida, mientras la Unión Europea desplegaba sanciones sin precedentes contra Rusia y reforzaba su alineamiento con la OTAN. Aquella reacción fue interpretada como una señal de madurez geopolítica; Europa por fin actuaba como un bloque. Sin embargo, las guerras largas no solo se libran en el frente, sino que también erosionan la cohesión política, desgastan las economías y reconfiguran las prioridades internas. Hoy, después de cuatro años de guerra, lo que emerge en Europa no es una ruptura del consenso, sino algo más profundo y difícil de gestionar: su desgaste progresivo. El apoyo a Ucrania no se está desmoronando de forma abrupta. Ningún gobierno relevante en la UE ha planteado abiertamente un abandono de Kiev, pero la unanimidad inicial ha dado paso a una serie de matices, reservas y cálculos nacionales.
En geopolítica, este paso de la unidad........
