Otra cara de Los Caídos
"Paz, piedad y perdón”. Me refiero a las palabras del mítico discurso de Manuel Azaña, presidente de la República, a los dos años de comenzar la guerra española. En el discurso, considerado como el grito desgarrado de un político por la reconciliación, Azaña invita a aprender “de la extraordinaria lección de los muertos” y, apelando a las generaciones futuras añade: “si vuelven a enfurecerse con la intolerancia, con el odio y con el apetito de autodestrucción, que piensen en los muertos y escuchen su lección” . Lo digo ahora que se debate sobre el Monumento a los Caídos porque, imagino, por desgracia, que tanto los que ordenaron la construcción de un símbolo funerario excluyente, como los actuales políticos en el poder, no han tomado demasiado en consideración las palabras de Azaña de reconciliación. Confieso que de crío sentía prejuicios por el Monumento porque, cuando no se había inaugurado todavía la parroquia de Cristo Rey, los vecinos de la zona utilizaban como parroquia el Monumento y, a más de una criatura, le partían la tarde obligado por abuelas enlutadas a participar en rosarios interminables y letanías en latín.
Sin embargo, desde la mirada de un niño, algo raro se intuía a........
