"En un tiempo en el que todo tiene que explicarse, un niño no necesita que le digan por qué uno bucea, pues lo entiende perfectamente"
Un golpe de riñones para alcanzar la verticalidad en la superficie del agua, elevar de las piernas por encima de uno y una brazada hacia el fondo bastan para emprender la bajada al fondo del mar entre los rayos de sol que apuñalan el azul como leves y titilantes cuchilladas.
Allí abajo, todo parece estático, instalado en la quietud de un verde y un azul inmensos. La piedra que resultaba más cercana y, desde luego, más pequeña —pues desde la superficie del mar se ve todo más pequeño,........
