Gracias a la UCI del Hospital de Navarra
Hay momentos en la vida en los que uno comprende de verdad lo que significa que otras personas cuiden de ti. Yo lo he vivido recientemente durante mi ingreso en la UCI, y por eso siento la necesidad de escribir estas líneas de agradecimiento.
Cuando uno entra en una unidad de cuidados intensivos lo hace con miedo, incertidumbre y una enorme fragilidad. En esos días tan delicados tuve la suerte de encontrarme con profesionales extraordinarios: médicas y médicos, enfermeros y enfermeras, auxiliares y todo el personal que trabaja día y noche para cuidar de quienes más lo necesitamos.
Quiero agradecer no sólo su profesionalidad, que es incuestionable, sino también su calidad humana. En cada gesto, en cada palabra de ánimo y en cada cuidado demostraron una dedicación que va mucho más allá de su trabajo. Supieron acompañarme en momentos complicados y transmitir tranquilidad tanto a mí como a mi familia.
En ocasiones sólo hablamos de ellas y ellos cuando surgen problemas, pero creo que es justo reconocer el esfuerzo silencioso de tantos profesionales que sostienen el sistema sanitario con vocación y entrega.
Gracias por vuestra paciencia, cercanía y la atención constante que recibí durante mi estancia. Detrás de cada monitor, cada tratamiento y cada turno de trabajo hay personas comprometidas con el bienestar de los demás.
Hoy, ya recuperándome, siento la necesidad de decir públicamente algo muy sencillo pero muy importante: gracias de corazón. Nunca os olvidaré, mis ángeles de la guarda.
Ojalá estas palabras sirvan como pequeño reconocimiento a todos esos profesionales que, desde la UCI y el hospital, trabajan cada día para salvar vidas y cuidar de quienes más lo necesitan.
Arantxa Sarabia Liaño
