Tres cruasanes
Opinión | Escrito sin red
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, durante la inauguración del Foro contra el odio. / José Luis Roca
Tres cruasanes, tres, le llevó Manuel Vicent al hospitalizado Raúl del Pozo cuando el viejo columnista de Mundo Obrero, Pueblo y El Mundo se estaba despidiendo sin que se le notara. Eran de un templo madrileño de la exquisitez, de Pastelería Mallorca, esa que tan bien conocía el eximio columnista amigo de golfas, duquesas, burlangas, crupieres, y demás gente de mal vivir. Los amigos de toda la vida los describían como los cruasanes de Mallorca, como si mentaran algo sagrado sólo accesible para prosélitos de un culto de escogidos. Del Pozo ya sólo pudo con medio, pero lo saborearía como el recuerdo de Ava Gardner meando en un alcorque en una noche de farra en Oliver. Adiós al viejo comunista, al amigo de Vicent, del Butano, de Pérez Reverte, de Félix Sanz Roldán, de tantos compinches de redacción salteados de whisky y cigarrillos americanos. Adiós al miembro del Sindicato del Crimen, sindicado a otros criminales como Cela, Umbral, Trevijano, Martín Prieto, Pedro Jota, Antonio Herrero, Jiménez Losantos…, esos réprobos del periodismo patrio que amargaron tantos días a Felipe González: «Me quieren meter en prisión». Adiós al heredero de la columna de Umbral, que se ha ido con ochenta y nueve años, casi alcanzando los noventa que cumplió Vicent precisamente en el día aciago de su adiós. Adiós al ingenio hipocondríaco, a su talento, a su literatura, a los restos de un oficio de seductor impenitente. Adiós a los tiempos en que todavía comprábamos a dos adversarios irreconciliables, El País y El Mundo, para leer a dos amigos entrañables como Del Pozo y Vicent, tan distintos como inevitables, en la terraza del Bar Bosch, cuando todavía era el Bar Bosch y oteábamos por encima de sus columnas nutricias a mujeres radiantes.
Pero volvamos la mirada al irrealismo mágico de la actualidad política. Ana Redondo, la ministra de Igualdad, esa mujer vibrante capaz de emitir gritos estentóreos en el........
