La desconfianza
Engaños cada vez más sofisticados han conseguido algo más peligroso que robarnos dinero: que dudemos de todo y de todos
Mensaje de SMS de la práctica del 'phishing'. / JOSÉ LUIS ROCA / EPC
Un desconocido se acerca mientras acabo de repostar y me pregunta algo que ni siquiera alcanzo a escuchar. No me doy ni le doy tiempo. Me meto en el coche y me voy. ¿Y si es una artimaña para distraerme y robarme? Lo mejor es desconfiar.
Intento hacerme un selfi ante unas vistas espectaculares de la costa asturiana y un chico se ofrece a hacerme la foto. Compruebo, casi instintivamente, que no va acompañado y le digo que no. ¿Y si desaparece con mi móvil en cuanto lo tenga en sus manos? Lo mejor es desconfiar.
Me llaman de la comercializadora de gas: una factura ha sido devuelta por un error de unos céntimos y me ofrecen pagarla a través de un enlace. Ni hablar. Busco otra forma de pagarla, aunque eso dilate el proceso y me arriesgue a un corte de suministro. Lo mejor es desconfiar.
En los........
