Soy borrega
Opinión | La suerte de besar
Pensamos que tenemos personalidad y carisma, pero solo respondemos a los designios de las marcas
Seguiré bebiendo kéfir / DM
Como mujer de obsesiones que soy, ahora siento pasión por el kéfir. Empecé con un puñadito de nódulos que fermentaban un bote con leche. Mi vida fue sencilla durante un tiempo. Por la tarde, fermentaba. Por la mañana, consumía. Fue un ciclo perfecto hasta que la cosa se desbocó y mi cultivo simbiótico se ha cuadruplicado. Ya no me bastan dos litros de leche diarios. Mis búlgaros quieren más y yo no doy abasto. Convivo con tres mascotas: mi perra, mi gata y mis microorganismos vivos y cargados de probióticos. Todo sea por la microbiota.
He compartido mi nuevo hobby con varias personas y, oh, cielos, cuál fue mi sorpresa al descubrir mi falta de genuinidad: tres de cada cinco contertulios hacen lo mismo. Así que, todo apunta a una campaña orquestada para que la población cambie sus hábitos alimenticios. Da igual si es kéfir, chucrut o col lombarda. El agujero negro del consumo funciona siempre igual. Un día lees una noticia sobre los múltiples beneficios del producto y, al cabo de una semana, ves botes de colores llamativos en el........
