El nombre de las cosas
Profesor de marketing
El nombre de las cosas
Cambiar una palabra puede cambiar nuestra percepción de la realidad y Trump lo sabe
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump / Al Drago - Pool via CNP / Zuma Press / Europa Pres
Donald Trump ha decidido que el Lago Ontario pase a llamarse, al menos para la Administración estadounidense, Lago América. El cambio, firmado por orden ejecutiva, ha provocado la lógica indignación canadiense porque Ontario no es simplemente una palabra escrita sobre un mapa. Es historia, identidad y territorio. Su nombre tiene raíces indígenas anteriores incluso a la existencia de Estados Unidos y Canadá.
La paradoja resulta especialmente interesante en un personaje al que se atribuye una relación bastante distante con las letras y los libros (él mismo se jacta de no haber leído un libro en 20 años). Quizá Trump no sea un gran lector, pero comprende perfectamente algo que conocen desde hace décadas publicistas y políticos: quien consigue poner nombre a las cosas obtiene una pequeña ventaja a la hora de decidir cómo pensamos sobre ellas. Una competencia a la que se la llama naming. Y es bastante más importante de lo que parece.
En casa de mis padres, por ejemplo, nunca ha habido un microondas. Mi madre no quiere uno porque no le gusta la idea de llenar la cocina de «ondas». Probablemente, si aquel electrodoméstico se hubiese comercializado originalmente como........
