La verdadera huella
Turistas caminando bajo un sol de justicia en el Parc de la Mar. / B. Ramon
Durante cincuenta años abrí cada mañana la puerta de un negocio. Para muchos era una tienda de antigüedades. Para mí fue mucho más que un lugar de trabajo. Miles de personas cruzaron aquel umbral. Unas buscaban una alfombra, un mueble o una obra de arte. Otras buscaban una historia, un consejo o una conversación. Hace unos meses cerré aquella tienda. No porque hubiera terminado mi actividad, sino porque había concluido una etapa. Sigo trabajando, sigo rodeado de las piezas que han formado parte de mi vida y sigo creyendo en la belleza y en la cultura. Sin embargo, al desaparecer el escaparate, uno descubre algo curioso: cuando dejamos de ser visibles, el mundo sigue adelante con rapidez sorprendente.
Esa experiencia me lleva a pensar en algo mucho más amplio que mi propio caso. A lo largo de la vida he conocido empresarios de éxito, banqueros, hoteleros, médicos, arquitectos, políticos, joyeros, abogados….........
