Bienestar social y democracia en Balears
Bienestar social y democracia en Balears
Personas mayores paseando por el centro de la ciudad / José Luis Roca
Vivimos en una época compleja en lo económico, lo social y lo político. En nuestra Comunidad gozamos, todavía, de índices positivos de crecimiento: el PIB balear creció en 2024 un 4%, por encima de la media española (3,2%), y el PIB per cápita —34.381 euros— registró la subida más pronunciada de toda España, impulsado por el turismo. Pero ¿tiene futuro este modelo? No podemos ignorar que el crecimiento cuantitativo convive con salarios insuficientes, empleo de baja calidad y temporalidad, acceso prohibitivo a la vivienda y creciente inestabilidad vital para amplios segmentos de la población. El crecimiento económico repercute, o debería repercutir, en el desarrollo social de una sociedad. Centrar el progreso únicamente en lo económico implica ignorar el progreso social: los salarios, la formación, la vivienda digna, el nivel de seguridad, las perspectivas de futuro, el acceso en igualdad de oportunidades a los servicios públicos básicos. En los últimos tiempos, una revolución tecnológica, una revolución demográfica, la globalización y la hegemónica revolución conservadora (que predica el individualismo y el sálvese quien pueda) han erosionado el contrato social.
Pero la realidad es terca, y tres datos lo ilustran con claridad:
Primero, la precariedad laboral. Baleares encabeza el índice de pluriempleo del Estado: el 84,2% de sus trabajadores con empleo secundario supera con creces la media nacional (54,8%), concentrado en hostelería y turismo. Miles de familias enlazan........
