Me quiere, no me quiere
Opinión | Pensar, compartir...
Àngels Fermoselle Paterna
Me quiere, no me quiere
El niño de unos cuatro años iba andando y arrancando folíolos de una hoja. / A. F.
A las 7.30 de la mañana un niño de unos cuatro años iba andando y arrancando lóbulos de una hoja de árbol —folíolos de una hoja de acacia, para hablar con corrección— que había encontrado en el suelo. Al hacerlo, recitaba: «me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere». La cadencia de su voz infantil era dulce y transmitía vida y paz. Acabó con un grito de alegría y una carrera hacia su hermano diciendo: ¡Me quieres! Ambos llevaban una pequeña mochila con una muda porque se dirigían a la escuela de verano, donde disfrutarían con juegos de agua, supongo. El hermano, no mucho mayor que él, lo rodeó con su brazo y le dijo «¡Claro, nos queremos!». No me digan que no es una manera bonita de empezar el día. Los niños, amorosos y vitales eran magrebíes y guapísimos. La madre que, apresurada, los acompañaba, sin duda se dirigía al trabajo.
Fui testigo de esta preciosa escena al ir a comprar el periódico, en el barrio de Son Oliva de Palma.
Ese mismo día, más tarde y con un calor asfixiante me subí al autobús de la línea 3. Había dos lugares libres justo pasada la puerta central y........
