Matar al Morholt
Ni Bécquer ni Wagner: Lola Badia devuelve a Tristán e Isolda su pasión más salvaje en una edición catalana de lujo
L'aventura de Tristany i Isolda / .
Dos bellas golondrinas que para nada son las de Bécquer. Estas son las fundacionales, dos bellas aves combinando negro sobre blanco y naranja que dejan en la ventana del rey Marcos un cabello muy largo de mujer. Suave como la seda y brillante como el oro que sigue cotizando. Ese rey anuncia a la corte que solamente piensa casarse con la que sea realmente la propietaria de ese hilo rutilante. Vaya chorrada. Así ya se empieza mal una relación sin conocerse apenas y casi por encargo, una especie de tinder pero incluso sin ver el careto de la candidata. Tristán, el sobrino, va a ir a Irlanda a buscar a la dueña de tal joya que preanuncia lo mejor de lo mejor. Su querido tío lo ha puesto en una misión donde viene lo interesante y tangible: el amor físico que es realmente el único amor posible, al menos de entrada. Desde la noche de los tiempos el amor ha desembocado en grandes dosis de sentimientos en aquellas almas que se enamoran. Pero desde el siglo XII ya llega con fuerza el alivio del amor auténtico que es el adúltero, of course, el sucio y apasionado. La leyenda trágica de L’aventura de Tristany i Isolda que aún nos va a emocionar a los........
