Isnotú y la Herencia de San José Gregorio: Un Camino de Esperanza y Desarrollo Humano Integral | Por: Helder Duran
Hay lugares donde la tierra misma parece custodiar una gracia especial. Isnotú es, sin duda, uno de ellos. En el corazón del estado Trujillo, este entrañable pueblo no solo vio nacer a nuestro San José Gregorio Hernández, sino que guarda la memoria viva de un hombre que encarnó la síntesis perfecta entre fe, ciencia y fraternidad. Hoy, Isnotú nos convoca a todos —pastores y laicos— a mirarlo con ojos de esperanza, pero también con el compromiso de dinamizar su vida comunitaria y espiritual.
En las enseñanzas recientes del Papa Francisco, expresadas magistralmente en la encíclica Fratelli Tutti, se nos recuerda que el verdadero liderazgo social y pastoral nace de la cercanía y de la capacidad de caminar juntos. Décadas atrás, el Papa León XIII, en la histórica Rerum Novarum, ya señalaba que la Iglesia no puede permanecer al margen del bienestar integral de las comunidades. Asimismo, el Documento de Aparecida y las orientaciones de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe nos piden pasar de una pastoral que conserva a una iglesia «en salida», capaz de abrazar las periferias y devolver el ardor misionero a nuestros santuarios.
En este marco de comunión, la figura de nuestro Obispo diocesano emerge no desde la imposición, sino como el padre y pastor llamado a articular la gran mesa de la fraternidad. El Código de Derecho Canónico confiere al Obispo la misión de velar por el bien espiritual y la........
