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Los valles altos trujillanos y su gañan el morocho Francisco González Cruz | Por: Alirio Rangel Díaz

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26.05.2026

Siendo un niño de 11 años mis vacaciones escolares  las disfrutaba en la casa de mis tíos y abuelos  en las vegas estapape y el páramo de Chorro Blanco de la población de la Quebrada en las cordilleras trujillanas ,era un recorrido de cuatro horas por un camino real que atravesaba cafetales circundantes en una vega de árboles de bucare, atravesar las márgenes de la quebrada chorro blanco  hasta llegar a la montaña donde está ubicada la  casa de la familia Rangel Díaz, un paraje entre bosques, frailejones,  escorrentías de nacientes de aguas frescas, días esplendidos y nublados,  soportando el frio paramero  con una ruana de lana cruda de ovejo, era la  casa de mi abuelo Eufemio Rangel  establecida en medio de un espeso bosque, paredes de tapiales, techo de teja criollas,  corredores, en la troja almacenaba las cosechas de habas, caraotas, arvejas, maíz chiquito y las urnas de madera en previsión de quien se adelantaran de este mundo, las noches oscuras solo iluminadas con las topias de un fogón que era el centro de la conversación familiar.

La actividad agrícola de la familia Rangel Díaz era cultivar el tabaco  para su procesamiento elaborar el chimo envueltos en cascarones que expendían en lomos de arreos de mulas por los caseríos de Niquitao, la Mesitas y Tuñame, las mujeres como las llamaba a  mis tías mi abuelo Eufemio su actividad  eran la apicultora, cuidaban celosamente en una  cabaña  cincuenta cajones de madera   repletos de miel de abejas criollas, los sábados era noche de fiesta  seleccionado uno de los cajones para ser  castradas las abejas  y degustar desde sus panales la sabrosa miel que embotellaban en litros que intercambiaban en  permuta   en las pulperías del pueblo al salir de la misa dominical en la parroquia San Roque  , adquiriendo parte de sus alimentos o las telas que con destreza confeccionaban  sus vestidos y los trajes de liquilique de caqui marrón de toda la familia.

El recorrido desde el pueblo de la Quebrada hasta Estapape, la única vía comunicacional era el viejo caminos real construidos por el  trazado  de las poblaciones originarias y el proceso de la conquista, la primera estadía era llegar en la vega de estapape a  la casa de mi tío Andrés, unas tres horas caminado  unos cinco kilómetros bordeando las aguas de la quebrada chorro blanco, dispuestos  por puentes artesanales  de troncos de árboles inmensos. Eran el año 1970 se iniciaba el programa de atención conservacionista de suelos ejecutado por Corpoandes, actividad orientada por ingenieros agrónomos realizada por los agricultores  en conformar andenes custodiados con muros de pretiles donde se establecían los lotes de terreno para los cultivares de una agricultura de subsistencia.

En agosto de 1970 se inauguró el primer tramo de la carreta agrícola la  Quebrada  Estapape, la apertura de  los primeros cinco kilómetros del trazado de 14 kilómetros hasta llegar los 3.200 metros sobre el nivel del mar en el páramo de Chorro Blanco, lugar la casa   de la  familia de Don Clímaco Araujo y Doña Raquel Rangel de Araujo, una vialidad estrecha por las dificultades topográficas........

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