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Respetar la voluntad de los electores

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10.03.2026

Creado: 10.03.2026 | 07:39

Actualizado: 10.03.2026 | 07:39

Elecciones en Castilla y León

Elecciones autonómicas

Cada día que pasa es menor la sorpresa. A estas aturas de la campaña electoral y del propio devenir de este país, resultaría extraño que alguien no se haya dado cuenta de que las mayorías absolutas han pasado a mejor vida y que los pactos se imponen después de cada paso por las urnas. En todo caso, si existiera esa persona, Santiago Abascal se lo recordó en su visita a Ávila. El líder de Vox, haciéndose acompañar por Pollán para que le sujete el paraguas, aseguró ayer que al PP no le conviene demonizar a su partido porque le va a necesitar y advirtió a Mañueco que si no rectifica su declaración en el pasado debate electoral de que quieren echar a los migrantes al mar no habrá acuerdos de política para adultos. Hoy tiene oportunidad en el segundo debate televisivo, que veré aunque me aburra. Además, Abascal dijo que había que respetar la voluntad de los electores. Y ahí está la gran clave, la que debe sujetar la Democracia. El acueducto de Segovia, a cuya sombra el señor de Bambú pronunció esta brillante frase sobre el poder del pueblo, se sostiene gracias a la física, al perfecto equilibrio de los más de 20.000 sillares de granito que lo componen. Los romanos no necesitaron argamasa alguna. Nada que ver con lo que se va a necesitar para conformar un pacto estable en Castilla y León que garantice un respeto por los electores. Hay una tendencia actual y natural a decir que los electores le han dicho a los partidos de la derecha que se pongan de acuerdo para gobernar esta autonomía igual que a Sánchez se lo susurró lo que él llama la España progresista. Es posible que sea así, pero yo no lo oigo por ninguna parte. Los electores lo que hacen es votar y la Ley Electoral, basada en D´Hont, le da a cada voto un peso. Y por eso son obligados los pactos. Si se cambiara la Ley Electoral y se determinara que la lista más votada es la que debe formar gobierno entonces se empezaría a respetar la voluntad de los electores. Ahora, lo que se hace es sumar y luego dividir. Es lo que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa. Sumó y después dividió el Consejo de Ministros en parcelas, ocupadas unas por palmeros del puño y la rosa y otras por palmeros de distinto signo y escaso intelecto. En Castilla y León pasó igual en 2019 y en 2022. Se sumó y se dividió. Y salió mal porque primero Ciudadanos y luego Vox demostraron su inmadurez política. Pero entre medias, hubo consejerías que ocuparon los unos y los otros y que hicieron una política muy distinta a la del partido que ganó las elecciones. Por eso es una falacia lo del respeto por los electores. Imaginen a un votante del PP que sea agricultor y que la consejería de Agricultura acabe dirigida por Vox. ¿Se habría respetado la voluntad del elector?


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