El mejor testigo de estos 120 años de historia
Creado: 21.04.2026 | 06:00
Actualizado: 21.04.2026 | 06:00
Junta de Castilla y León
Desde que en febrero de 1906 vio la luz el primer ejemplar, el Diario de León ha sido, es y seguirá siendo un testigo insustituible de nuestra historia colectiva y de nuestro devenir como sociedad.
Como cabecera histórica en la provincia, el Diario de León ha acompañado a generaciones enteras de leoneses, familias, instituciones y agentes sociales en los grandes hitos, transiciones y desafíos que ha vivido nuestra tierra. Y tengo el orgullo y la gran satisfacción de haber compartido profesión en la redacción de uno de los rotativos más reconocidos y reconocibles de la prensa escrita española. Fue un tiempo del que guardo un grato recuerdo. Desde sus primeros pasos como periódico impreso en rotativas clásicas hasta su consolidación como medio multimedia con presencia digital y alcance nacional, esta cabecera ha mantenido una misma vocación, que no es otra que la de informar con rigor, contar con espíritu crítico y conectar cada mañana con las inquietudes, esperanzas y sueños de la provincia. No es casualidad que, con casi 53.000 ejemplares publicados, siga siendo el referente informativo más leído en nuestra comunidad y una voz imprescindible en el panorama periodístico autonómico. Esa continuidad —tan difícil de mantener en un mundo tan cambiante como el de los medios— solo se explica por la combinación de profesionalidad, un trabajado tono local y el incansable compromiso con la verdad que han demostrado sus equipos a lo largo de sus doce décadas de vida. Recordar estos 120 años —una trayectoria que supera más de un siglo de historia, con sus crisis, sus transformaciones económicas y sus cambios sociopolíticos— implica rendir homenaje también a quienes han hecho posible este proyecto. A todos los periodistas, editores, fotógrafos, corresponsales, trabajadores de impresión, administración, diseño y distribución que han dedicado sus vidas a que cada edición llegue a manos de los lectores con profesionalidad y compromiso. A los que ya no están y a los que hoy continúan escribiendo y adaptando sus esfuerzos en un entorno digital exigente y cambiante. A todos ellos, mi más sincero reconocimiento. En lo personal, como decía, guardo una más que especial atracción por esta casa. Mis primeros años como periodista, entre 1991 y 1999, transcurrieron bajo el amparo profesional del Diario de León. Fueron años de juventud, amistades, trabajo en equipo, de formarse y formar, de aprendizaje en redacción, de cubrir las historias cotidianas de nuestra provincia, de escuchar voces diversas y de comprender que informar es, ante todo, servir a la comunidad. Fue allí donde aprendí que cada noticia bien contada, cada reportaje bien construido o cada línea de opinión contribuyen a fortalecer el tejido social y a consolidar un espacio público informado. Esa lección vital y profesional permanece conmigo hoy en mi responsabilidad como representante de la administración autonómica en León. La labor del Diario de León no se limita a relatar hechos, ha sido motor de reflexión, puente entre instituciones y sociedad, espacio para el debate y plataforma para reivindicar lo que es justo para esta provincia. A través de sus páginas han pasado los debates sobre empleo, territorios, educación, cultura y, por supuesto, la dignidad del trabajo en nuestras cuencas mineras, un símbolo de la fortaleza y resistencia de León frente a los desafíos estructurales. En sus crónicas se ha narrado el impacto del cierre de las minas de carbón, la reconversión industrial y la necesidad de reinventarse como territorio, poniendo voz a quienes han sufrido las transformaciones y a quienes han impulsado nuevos horizontes de desarrollo. En ese mismo recorrido histórico y social de nuestra tierra, conviene recordar que el Diario de León hunde sus raíces en la provincia mucho antes de la propia configuración administrativa e institucional de nuestra comunidad autónoma. Del mismo que a lo largo de las últimas décadas, sus páginas han acompañado la evolución de la Junta de Castilla y León y el despliegue de sus políticas en el territorio, reflejando los avances, los retos y las transformaciones de nuestras comarcas. En este contexto, la colaboración con los medios de proximidad resulta esencial para acercar la acción pública a la ciudadanía y, al mismo tiempo, para escuchar con atención las demandas reales de la sociedad leonesa. Y por ello, las páginas del Diario son fundamentales para trasladar a la sociedad el interés de la Junta por mejorar los servicios públicos, impulsar infraestructuras, generar polos de desarrollo económico y atraer inversiones, siempre con los ciudadanos como centro de las políticas activas a desarrollar por la administración autonómica. La Junta ha trabajado, y sigue trabajando, para consolidar un entorno en el que los medios locales puedan proyectar con fuerza las particularidades de sus territorios, impulsar iniciativas que fortalezcan la industria cultural y garantizar la pluralidad informativa como un valor democrático esencial. En ese marco, el Diario de León es un socio incomparable, un medio que entiende el valor de informar con rigor, de conectar con su audiencia y de ejercer un periodismo próximo, útil y responsable. La transformación de la economía leonesa puso de manifiesto la necesidad de una sociedad resiliente, capaz de afrontar retos estructurales sin perder su identidad ni su capital humano. El Diario de León ha sido, en este sentido, compañero de viaje en todas las etapas, desde aquellas páginas en blanco y negro hasta su presencia constante en el ecosistema digital, llevando la voz de León más allá de nuestras fronteras y reforzando la cohesión social y territorial. Por todo ello, desde la responsabilidad institucional que me honra ejercer hoy, quiero expresar mi reconocimiento a la historia, al presente y al futuro del Diario de León. Su labor es una contribución de incalculable valor al conocimiento, a la memoria, a la cultura y a la cohesión de nuestra sociedad leonesa. No sólo felicitamos a un periódico, sino que celebramos una parte esencial del alma de León, la memoria colectiva escrita día a día con responsabilidad y vocación de servicio público. El mejor y más cualificado de los testigos del discurrir de León. Que estos 120 años nos animen a valorar aún más el papel de los medios comprometidos con la verdad, con la proximidad y con el servicio público. Felicidades querido decano.
