Jerez, Viernes de Dolores de 1947
13 de marzo 2026 - 06:01
El tiempo de vísperas genera una luz con denominación de origen. Corría el año 1947 -del año de Gracia del Señor- y los cofrades jerezanos no suplantaban la veracidad -ni la verosimilitud- de sus nunca furtivas expresiones de la piedad popular. El Viernes de Dolores (28 de marzo) trenzaba promesas inconfesas y algarabía de chiquillos cuyas ilusiones estrenaban el patrimonio inmaterial de una definitiva vivencia párvula: revestirse por primera vez de penitente. Entonces no manejaban la formación necesaria para definir la túnica tal santo hábito nazareno. Durante el Viernes de Dolores la ciudad anticipaba el repelús de las horas solemnes. Circulaba ya, de norte a sur, de mano en mano, de barra en barra, de mostrador en mostrador, como un sistema circulatorio en papel couché, el programa oficial de las cofradías: sus páginas revelaban cómo serían 19 las cofradías que “desfilarían” a lo largo y ancho -de la Carrera Oficial- de la Semana Santa de 1947. Los jerezanos descontaban días y, en puridad, sólo restaban dos. Veinticuatro horas antes comenzó la instalación de tribunas y palcos. ¿Montaje express?
Los “capillitas” comentaban el decreto del señor vicario general del arzobispado hispalense que rubricaba la aprobación de los cofrades que constituirían la nueva Junta de Gobierno de la popular Hermandad de la........
