La gente corriente
04 de octubre 2026 - 03:07
Pese al capricho de los horarios, la impuntualidad cronificada y el traqueteo cada vez más rumboso de los vagones, soy un romántico impenitente con los trenes y todavía hay días en los que me armo de valor y me subo de uno de ellos. La duración del trayecto y el destino final siempre son inciertos por muy bien serigrafiados que aparezcan en el billete electrónico. Gracias a Renfe y al Ministerio de Transportes en nuestra red ferroviaria actual hay más intriga y desazón que la cafetería del Orient Express. Cuando llego con tiempo suelo sentarme en el andén como el que se acomoda en el cine, pero aquí la pantalla es el paisaje de un día cualquiera, el........
