Y la infraestructura que siempre habla, ese día no dijo nada
Como ingeniera civil, tengo la necesidad de hablar de una reflexión que me acompaña siempre y que ha cobrado importancia durante este verano: abordar grandes debates públicos desde una perspectiva desenfocada. El futuro de los aeropuertos insulares de rabiosa actualidad y el de otras infraestructuras no es una excepción.
Es innegable el interés social que despierta, en el caso de Ibiza, por ejemplo, la reforma y ampliación de la dotación pública. El debate se está centrando en una percepción que muchos compartimos: la sensación de que las islas han alcanzado un nivel de saturación que afecta directamente a la calidad de vida de quienes vivimos en ellas. De ahí surge una reacción tan comprensible como frecuente: ¡Que estas actuaciones no impliquen la llegada de más turismo!
La percepción responde a una realidad. El uso y acceso a los servicios y espacios públicos está cada vez más condicionado por la congestión y la presión.
Sin embargo, conviene evitar que una infraestructura se convierta en el único objeto de crítica. Las infraestructuras no toman decisiones, aunque a veces las tratemos como si lo hicieran. Son instrumentos al servicio de la sociedad y deben planificarse y dimensionarse de acuerdo con la población, la........
