En modo zen antes de regresar al caos
A 1.500 metros de altura y frente al imponente Meije y los glaciares de Râteau y du Vallon, es lógico que el nivel de estrés que marca mi reloj esté bajo mínimos, sobre todo si se compara con la ansiedad que registra cuando estoy en Ibiza. Tumbados en hamacas, con la única y decadente preocupación de decidir qué quesos franceses comemos esa tarde y si podremos, otra vez, cenar a la fresca en la terraza y regar el gaznate con un Côte du Rhône mientras observamos los últimos rayos de sol sobre el valle de Oisans y sus cumbres aún nevadas,........
