Un lago artificial para una fiesta en Ibiza: la frivolidad de unos ricos insensibles
Bailarines durante un número en el lago artificial instalado en sa Pedrera para la fiesta. / Instagram
‘Born to party’. Nacido para la fiesta, pone Bronson Van Wyck en su cuenta de Instagram. Toda una declaración de intenciones. Que nada arruine una fiesta digna de un faraón, con el anfitrión disfrazado como tal. Una fiesta con un lago artificial en sa Pedrera de Sant Antoni, un estanque de 850 metros cuadrados y 20 centímetros de profundidad en el que las coreografías de los bailarines quedan preciosas. Según las matemáticas, se necesitan al menos 170 toneladas de agua para llenar ese lago, pero los organizadores, Van Wyck & Van Wyck, replicaron ofendidos por las informaciones publicadas por este diario: no fue tanta agua, fueron 60 toneladas, «una cantidad inferior a la necesaria para llenar una sola piscina (75 metros cúbicos)», aseguran en su comunicado escrito en inglés. Una nadería, vaya. Totalmente ajenos a la realidad del común de los mortales, que es la situación de prealerta por sequía en una isla de acuíferos sobreexplotados y salinizados, donde dependemos de tres desaladoras que ya se han quedado pequeñas para las necesidades de una población y una industria turística que desbordan los recursos de un territorio tan limitado y frágil. Claro, que si el propio Ayuntamiento de Sant Antoni autoriza una fiesta privada en terrenos municipales en la que se va a montar un lago artificial, ¿por qué deberíamos esperar más sensibilidad de unos ricachones neoyorkinos que caen como paracaidistas en Ibiza, simplemente para celebrar un fiestón epatante para gente que nada tiene que ver con la isla ni con su realidad, como ellos mismos? Gente tan marciana que se asombra del escándalo que se ha montado en la isla por un laguito de nada.
Otra paradoja: estamos en prealerta por sequía, por lo que el........
