Mujeres que se arrepienten de denunciar violaciones
Terrible. La fiscal de Sala de Violencia contra la Mujer asegura que el cien por cien de las mujeres que han denunciado una violación, no la volverían a denunciar. A la violencia sexual que rompe a una mujer y le destroza la vida, se suma después un calvario judicial que las hunde todavía más, hasta el punto de arrepentirse de haber denunciado. Sabe muy bien de qué habla María Eugenia Prendes. Ella utiliza la expresión «calvario judicial» para referirse a lo que viene después de que una mujer exija justicia tras sufrir una violación. Se abre un camino tortuoso en el que ellas son sometidas a escrutinio continuo, cuestionadas, culpabilizadas. No las creen. «Las mujeres no confían en la Justicia porque la Justicia no confía en las mujeres, y esto es así y hay que decirlo», afirma rotunda en un foro de la Cadena Ser. Hay que agradecer a esta fiscal honesta que hable tan claro y explique de esta forma tan crítica la situación que sufren las víctimas de violencia sexual, porque pocas voces hay más autorizadas que ella.
El número de violaciones que se denuncian son una pequeña parte de todas las que existen. Y el sistema, formado por profesionales, protocolos y recursos, no es capaz de dar confianza a las que se atreven a denunciar e iniciar una travesía durísima que no les dejará pasar página hasta que acabe el proceso judicial, lento, tan largo a veces que encima beneficia al acusado, que en caso de ser condenado puede tener una reducción de pena por dilaciones indebidas. Las mujeres deben revivir el horror una y otra vez, y además están bajo el foco por si encajan o no en el perfil de la «perfecta víctima».
Es indignante el trato que se dispensa a las mujeres que sufren agresiones sexuales. Ya sabíamos que se tenían que armar de valor para denunciar y que se topaban con muros que aún las destrozaban más en su proceso judicial, pero que esta fiscal especializada confirme de manera tan contundente el fracaso tremendo del sistema con ellas, es demoledor. El fallo del sistema es abandono y maltrato a las víctimas e impunidad para los agresores.
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