Vivir sin vivienda
Con la temporada recién comenzada y la isla sumergida ya en la vorágine turística, no parece momento de escribir sobre el problema más serio que afecta a nuestra isla, aunque no el único: el de la vivienda. Un problema que va más allá del triste hecho de que quien viene a trabajar no encuentra dónde vivir, sino que quien ha nacido y reside aquí de toda la vida tampoco tenga dónde hacerlo y deba irse. Un drama y una injusticia en toda regla.
Durante los meses invernales de cierta tranquilidad, desde diferentes ámbitos y por multitud de expertos, se ha debatido, hablado, expuesto y hasta sacado de la chistera soluciones al problema. Vaya por delante que yo pienso que no la tiene, ni real ni ficticia. Aquí todo pasa por reducir la presión poblacional (turistas y residentes) sobre los escasos 572 km² con los que cuenta este pequeño territorio. Pero claro, de esta solución casi nadie quiere oír hablar porque implica decirle no al dinero. Lo que sí deleita los oídos es la posibilidad de construir más, aunque a renglón seguido se reconozca que el........
