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Estallido social en Ceuta y sus múltiples derivadas

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13.09.2026

Lo sucedido a finales de julio en Ceuta tiene diversas lecturas. La de la dura realidad de los movimientos migratorios que se producen, y se seguirán produciendo en el futuro, en distintas partes del mundo. La de la crisis humanitaria, con más de 150 fallecidos, de los que nadie habla; y, tras el regreso a Marruecos de casi 70.000 personas, las enormes dificultades para atender adecuadamente a casi diez mil, de ellos más de cuatro mil menores. La de la convivencia en la ciudad autónoma y las fuertes tensiones sociales que viven sus habitantes. Las del expansionismo marroquí y los intereses geopolíticos internacionales en esta zona del mundo. La de los errores y contradicciones del Gobierno español ante una situación de una gran complejidad. La del irresponsable oportunismo, trufado de racismo e insolidaridad, de las derechas conservadoras y ultras, estas últimas las más beneficiadas electoralmente del conflicto. Y, asimismo, la de la falta de unidad y liderazgo por parte de la Unión Europea.

La primera dimensión es la situación que vive Ceuta y sus habitantes, en una crisis de convivencia; y, asimismo, la de miles de personas inmigrantes que se encuentran mal atendidas. Hay que entender el impacto que supone la súbita entrada de 80.000 personas en una ciudad de apenas 19 km2 (por dimensionar, casi 15 veces más pequeña que la isla de El Hierro) y 83.000 habitantes, en la que conviven cristianos y musulmanes (en torno al 42%), entre otras religiones. Y, en estos momentos, la permanencia de casi 10.000, muchos de ellos sin techo y sin recursos; sin olvidar que, aunque se dispusiera de centros para acogerlos, estos, sean los de adultos o los de menores, no son cárceles.

Cierto es que la actitud de dirigentes de algunas formaciones políticas, especialmente, pero no solo, de la extrema derecha, voceros en las radicalizadas redes sociales y, también, determinados medios de comunicación, ha contribuido a alimentar la crispación, a........

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