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Nueva Línea

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14.03.2026

Ya nuestros ascendentes se quejaban de la armonía contenida en las creaciones de los músicos de los años 60, cuando se produjo el gran crecimiento del rock y el pop, con aquellos prodigiosos artistas, los Beatles, los Rolling Stones, Elvis Presley, Aretha Franklin y hasta Bob Dylan. La peña venía de disfrutar los aromas de las Dos Gardenias y El Manisero, de Antonio Machín, y, de repente, se enfrentaron a la lengua de Mick Jagger y a la greña y a la psicodelia beat. La colisión cultural fue brutal.

En la realidad, y salvando los clásicos atemporales que nunca perdieron influencia, la música popular siempre rompió o estableció épocas y fronteras. Seguramente, los bisabuelos de nuestros tatarabuelos también venían hasta los mismísimos del cante jondo, la zarzuela, y, con sus interludios, de Los amores de la Inés, de Manuel de Falla.

Y no nos engañemos, como escribió el aristócrata británico Benjamin Disraeli, “la juventud es un disparate; la madurez, una lucha; y la........

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