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El Silo

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Si Dulce Xerax no hubiera muerto ya se habría pronunciado para salvar al Silo del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, igual que hizo en su día con El Tanque. Hoy, aquel depósito de petróleo es espacio cultural y junto a su finca de plataneras rebosa resistencia y vanguardia. Es un ejemplo de épica ante el naufragio, un universo magnetizante que en breve brillará con centelleantes estrellas y pequeñas partículas solares que flotarán y se moverán al ritmo de la música. Será así desde el próximo viernes, 25 de abril, gracias a Solar Dus, una innovadora instalación de luz creada por el estudio italiano Quiet Ensemble.

La poesía heroica fue posible a finales de los años noventa del siglo veinte. Y ahora, casi treinta años después, otra amenaza de derrumbe lacera la piel sensible. Por eso echamos de menos la porfía de Dulce, aquellos arrestos paladines que enarbolaban bandera. Pero la herencia queda. La lucha por el amor al arte todavía aguanta en el mundo mayoritario de followers sin sello de calidad. 

Consuela que el Silo de la autovía de San Andrés no esté solo. Que haya quienes lo defiendan. Reconforta que el Colegio de Arquitectura de María Nieves Febles recupere glorias pasadas y dé la cara por “un bien con indudable valor patrimonial, histórico, arquitectónico y paisajístico”. Esta defensa, avalada por un informe técnico que acredita la singularidad y la relevancia dentro del patrimonio industrial de la Isla y de España, siembra esperanza en la vía administrativa que amenaza la demolición.

El Cabildo de Rosa Dávila también ha tomado cartas en el asunto y advierte a la Autoridad Portuaria de Pedro Suárez de que podría incurrir en responsabilidades patrimoniales si no facilita información sobre la situación y los valores del Silo. La institución insular, a través de su consejero de Presidencia, José Miguel Ruano, recuerda que ha instado formalmente a la Autoridad Portuaria a realizar un estudio técnico de los valores patrimoniales del inmueble, tal y como establece el artículo 37 de la Ley de Patrimonio Histórico Español, y que hasta la fecha no ha recibido información sobre el resultado de las actuaciones ni sobre las conclusiones alcanzadas.

Ante los oídos sordos, Ruano, que no es moco de pavo, ha notificado al Ministerio de Cultura de Ernest Urtasun, el que esconde la momia guanche en un almacén del Museo Arqueológico Nacional, que tiene que proceder a tomar alguna decisión respecto al futuro del Silo considerando la inacción portuaria. Aviados estamos.

Pese al ruido, no parece que la crónica anuncie una muerte rápida. Más bien, visto el andar de la perrita, todo lo contrario. Solo hay que arrimarse al Balneario de la Capital, propiedad del Gobierno de Canarias, para cerciorarse de su estado de abandono. Tanto que sus cimientos pueden venirse abajo en cualquier momento. 

La desidia, marca de la casa, no aventura un futuro halagüeño para el Silo tinerfeño. La cosa tiene muy mala pinta y como dice mi amigo Javier, en Tenerife no tenemos a una Inditex que rehabilite, tal como ha hecho en el puerto de La Coruña con la Fundación MOP.  

Mientras, sumido en la vana ilusión, leo al arquitecto Virgilio Gutiérrez y visualizo con él la posible recuperación del Silo. “Me imagino el edificio ya rehabilitado respetando su volumen y fachadas, iluminado de noche como un faro, ocupado por gente joven apasionada por la música, que entra y sale de sus espacios de encuentro, de sus salas de estudio, de ensayo, de grabación, de audición, de baile, disfrutando de la diversidad y la creatividad en una ciudad comprometida con la memoria, la cultura y un futuro mejor”. 

www.joseluiszurita.com


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