Un mundo feliz
01 de abril 2026 - 03:10
Debido a la noticia de un triste caso recientemente publicado en los medios de comunicación, la eutanasia se ha convertido en tema de actualidad. Se discute, se habla, reforzándose los dos bandos de disputa en la realidad española. Es oportuna la noticia, para aquellos que quieren desviar el tema de conversación hacia terrenos ajenos a los asuntos que les afectan. En esta controversia dialéctica se sigue profundizando en la trinchera que sigue desuniendo a los españoles. Así estamos siempre, y si no despertamos el huerto nacional sigue abandonado, sin trabajar juntos en lo que nos interesa, es decir, en conseguir una España mejor, conciliada y salvada de ideologías periclitadas, proponiendo soluciones para el futuro.
La eutanasia siempre ha existido como idea, siendo sublimada en la cultura grecolatina como muerte feliz. Más tarde con el crecimiento del pensamiento humanista, la persona, su existencia, ser y vida, fue ganando peso e importancia, siendo labor de la comunidad su cuidado y respeto.
Al final del siglo XIX, con el triunfo del capitalismo salvaje y utilitarista, se renovó la idea de la eutanasia como un bien social, en los países anglosajones y germánicos. Basados en la eugenesia querían perfilar sus sociedades, eliminando aquellos seres disfuncionales, que no contribuían a la comunidad, suponiendo una carga, argumentando motivos humanitarios para evitar el sufrimiento de estas personas. Así creían conseguir una sociedad más sana, feliz, y menos sufriente. Esta idea fue sublimada por el régimen nazi, cuando llevaron las técnicas de eliminación del débil y diferente a su máxima expresión.
Tras la Segunda Guerra Mundial la eutanasia se convirtió en un tema tabú, pero renació en los sesenta, con el triunfo de la sociedad consumista, acomodada, pues no se quería el dolor, y sobre todo potenciada por las ideas surgidas del Club de Roma, que quiso diseñar el futuro, preocupado por la superpoblación, que aspiraba conseguir una sociedad perfecta y feliz. El futuro debía albergar un número limitado de habitantes en el planeta Tierra. Hay obras literarias que se hacen eco de estas ideas, siendo descritas en novelas y en el cine. Ejemplos hay en la literatura y cinematografía, como en la novela “Un Mundo Feliz”, o la película “Cuando el destino nos alcance”, entre otros. Esta es la descripción de un futuro más deshumanizado, donde la persona será sólo un número útil.
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