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Un hidalgo herido

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19.04.2026

19 de abril 2026 - 03:12

Lo más sorprendente del incidente en el Congreso el 14 de abril protagonizado por un diputado de Vox es su indignación. Ese hombre iracundo que invade el estrado de la Presidencia por dos veces es un hidalgo herido en su honor por unos advenedizos que han osado insultarle. Sostiene José María Sánchez que un diputado de Esquerra le llamó criminal, asesino, nazi… y ¡gilipollas! La ofensa le enfada, la rechifla le indigna. Probablemente, a Jomeini lo que más le dolió de Los versos satánicos de Salman Rushdie no fueron las blasfemias contra el islam y su profeta, sino la burla que hace de él la novela: la parodia del imán barbudo del turbante, que bebe agua cada cinco minutos para mantenerse limpio, sueña desde el exilio con ser rey y le llevan de noche en alfombra voladora a una ciudad a los pies de una montaña. Rushdie se choteaba del ayatolá, a la manera en la que el independentista Jordi Salvador habría faltado el respeto al diputado Sánchez. Gila les diría que no saben aguantar una broma.

Sorprende su indignación ante los insultos. El insulto público es el método preferido de la moderna extrema derecha para su comunicación política. Abascal llama sin inmutarse de manera habitual a otro diputado Sánchez, presidente del Gobierno, tirano, criminal o dictador. Pero los suyos no aceptan en privado la misma jerga sin que explote su orgullo, pasmados ante esa violencia verbal. Son fundamentalistas con barba de cristal. El vicepresidente del Congreso Gómez de Celis dice que dudaba sobre por dónde le iba a entrar el sopapo. Quizá exagera, pero Vox no puede latinoamericanizar Las Cortes, y llevar su intimidación al borde de la violencia física, como si estuvieran en los parlamentos de México, Argentina, Venezuela o Urugay.

José María Sánchez es un superdotado con currículo espectacular, alumno del Colegio Español de Bolonia, juez en excedencia, catedrático no ejerciente de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad de Sevilla y ha trabajado en el Tribunal de Justicia de la UE. Sabe leyes de sobra. Muy pagado de sí mismo, en la US tuvo fama por su trato formalista, atildado. Su decimonónico ego herido ha atropellado las normas parlamentarias.

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