POR SIEMPRE SODA STEREO, columna de Johnny Padilla
Una cuestión de fe, que se aleja de su estricta esencia religiosa, es lo que nos motivó a aceptar ser testigo de una propuesta artística que “devuelve a la vida”, por dos horas, a un mito de la música. Una experiencia que de antemano sabemos que no es real, pero igual nos lanzamos a creerla sin duda alguna. Esas ganas de volver a ver y escuchar a un genio vale la pena sin cuestionamientos de por medio, y hasta tener que admitir con una cierta ingenuidad de que la magia aún existe.
Esa motivación personal de aplaudir la vuelta de Gustavo Cerati convertido en un avatar, interactuando con Charly Alberti........
