¡Venga más seguido, Sr. Obispo!
1.
Un domingo, en la misa principal, anunció:
“¿Qué creen? De la Curia me acaban de avisar que vendrá a visitarnos el Sr. Obispo.
¡Tenemos que prepararnos!”.
Y así fue.
El señor Cura habló con el alcalde, con quien llevaba excelente relación, convocó a los más ricos del pueblo, y logró donativos para pintar el templo y remodelar sus bancas.
2.
Las autoridades civiles también hicieron la tarea.
Embellecieron la plaza principal, pavimentaron las calles aledañas, cambiaron las luminarias y ayudaron a resanar las fachadas de las casas situadas en el primer cuadro.
Por fin se consiguió que un banco instalara ahí una sucursal, y hasta se ofreció internet para los vecinos.
Llegó el prelado y fue recibido con todos los honores.
Confirmó adolescentes y fue testigo de matrimonios comunitarios.
Se reunió con un grupo de fieles que le solicitaron audiencia, y le imploraron:
“¡Venga más seguido, señor Obispo!”.
3.
¿Solicitaban verlo con más frecuencia porque su visita había impulsado la devoción de la feligresía?¿Sentían que su contacto con el pastor les impulsaba a una fe más comprometida?Para nada.Estaban acostumbrados a clérigos que venían y se iban, sin involucrarse con pasión en los problemas de la gente.
Lo que valoraban eran, por así decirlo, las ganancias secundarias del hecho, las mejoras que su presencia había ocasionado en el municipio aunque, como siempre sucede en nuestro México querido, varios proveedores se habían aprovechado de la ocasión.
