El hartazgo ciudadano que la política no puede ignorar
No es solo inconformidad política.
Es algo más profundo: hartazgo.
Hartazgo frente a una clase política que parece incapaz de entender el momento que vive la sociedad.
Hartazgo frente a escándalos que aparecen, se discuten unos días y luego desaparecen sin consecuencias visibles.
Hartazgo frente a la sensación de que las leyes y reglas son estrictas para el ciudadano común, pero flexibles para quienes ocupan posiciones de poder.
Los ejemplos no son pocos. Contratos cuestionados, conflictos ambientales que involucran intereses políticos, chantajes y decisiones públicas que terminan rodeadas de sospecha.
Los casos que se han hecho del dominio público las últimas semanas (señalamientos claros de corrupción, declaraciones en medios y redes sociales aceptando intermediaciones de “cobros en efectivo” entre personajes políticos hacia empresas privadas, las declaraciones de cámaras empresariales señalando un hostigamiento en sus actividades por parte de los distintos niveles de gobierno y los pleitos públicos entre políticos de distintos partidos han alimentado la percepción de que el sistema sigue funcionando........
