Claudia: ¿extranjera?
¿El funcionario estadounidense que desciende de una Suburban blindada con el gesto de quien viene a corregirnos el destino? ¿El turista que fotografía el Zócalo como si fuera una postal detenida en el tiempo? ¿Los comerciantes chinos y coreanos que han colonizado vitrinas y callejones del Centro Histórico con mares de mercancía pirata? ¿O los nuevos habitantes de la Roma, la Condesa o Polanco, que han hecho de esa zona una gentrificación que habla inglés?
Tal vez el extranjero no camina entre nosotros.
Tal vez habita Palacio Nacional, quizá lo sea ella: Claudia.
La mujer que duerme bajo los techos interminables del antiguo poder virreinal, rodeada de símbolos patrios, pero aislada en la intimidad feroz de la política.
Una presidenta acompañada por multitudes y, al mismo tiempo, sola, sola frente a un gabinete de lealtades divididas.
Sola frente a un Congreso que a veces parece escucharla con la cortesía con la que se escucha a alguien ajeno.
Sola en el centro mismo del país que........
