El Mundial, la trampa y los mejores
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Gritar trampa, denunciarla, inventarla, litigarla en tribunales, es inherente a la pasión y el interés competitivo, a la competencia misma.
Sin gritar que el otro hace trampa, que el árbitro se equivocó, que se vendió, que se dejó instruir o favoreció a un equipo, desaparecería buena parte de la pasión futbolera, de la discusión, del debate, de la naturaleza social del juego.
Como queda claro en este Mundial, ni la técnica ni la ciencia pueden dar una respuesta a la........
