Tiempo extra
Pienso que fue un punto y seguido, no un punto final.
A los ochenta reafirmé mi convicción de que la vida no se mide por la cantidad de latidos, sino por lo que hacemos con ellos.
El verdadero vivir no termina con una respuesta, sino que comienza con una nueva pregunta.
Pienso que los años que tengo realmente son los años que ya pasaron, y les digo que los años que tienen… son los que les faltan por vivir.
“Sabia virtud de conocer el tiempo”.
No sabemos cuánto nos queda.
No sabemos cuántos amaneceres más, cuántos abrazos más, cuántas risas más.
Por eso hay que aprovechar; no desde la euforia, sino desde la conciencia.
Desde el “estoy aquí, ahora”.
La dicha inicua de perder el tiempo simboliza la libertad de no vivir atado a los bienes materiales o a la conciencia del paso de las horas.
Hace más de veinte años........
