La historia de una tragicomedia norteña en tres largos años y con un retraso mental-estratégico
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La Sátira del Desmadre.
Si analizamos su estilo:
El Cuevanense perfeccionó la sátira de enredos, donde la corrupción, impunidad y pendejez no es un plan maestro de mentes brillantes, sino una cadena de torpezas, estupideces flojera y mezquindad de personajes ridículamente pomposos.
Ibargüengoitia, al conocer los hechos en Nuevo León, centraría su relato en la llamada de larga distancia entre la CDMX y Monterrey.
Retrataría a la dirigente nacional gritando al teléfono por la traición, mientras el diputado local en Monterrey le contesta con la boca llena de cabrito, inventando que no fue a votar porque se le atravesó un gato negro en la Avenida Constitución y eso habría alterado "el orden cósmico de la cuarta transformación".
Si acudimos Rosario Castellanos, que con una elegancia afilada como bisturí, Castellanos usaba la ironía para desmantelar........
