El peligroso error de aferrarse a unas encuestas
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La gran paradoja de este ejercicio de política ficción es tan cínica como didáctica: apretar las tuercas hacia adentro para simular una fuerza que no se tiene hacia afuera es la receta perfecta para el aislamiento.
La soberanía real no se defiende con discursos inflamados frente al espejo mientras el territorio se balcaniza en la sombra; se construye con instituciones sólidas, control geográfico efectivo y una economía blindada contra los humores del vecino.
Mientras un Estado prefiera usar su inteligencia para cazar disidentes en casa en lugar de descifrar las tormentas del tablero exterior, estará condenado a la misma vieja y trágica lección del realismo político: en la mesa de las naciones, el jugador que no llega preparado y con cartas reales en la........
