Bienaventurados sean ustedes, almas puras y bien pensantes, porque de ustedes es el reino de la credulidad perpetua
Bienaventurados los que se tragan sus propias mentiras sobre la democracia.
Porque vivirán en un eterno parque de diversiones donde cada promesa de campaña es una verdad matemática y cada aplauso es un acto de justicia social.
Bienaventurados los que defienden el honor de un político, porque han encontrado un dios de carne y hueso que viaja en camioneta blindada y al que pueden adorar sin necesidad de intermediarios.«Bienaventurada alarma dominical, el placer de madrugar por puro error».
Pocas tragedias modernas son tan silenciosas y devastadoras como el recordatorio automático de nuestra rutina. Despertar en domingo con el sonido del lunes es un boleto directo a la pre-ansiedad semanal. El cuerpo, condicionado a la prisa, se niega........