La honestidad como punto de partida
La respuesta es la honestidad en el ejercicio del poder.
Como lo ha señalado la presidenta Claudia Sheinbaum, nuestro movimiento llegó con la convicción de terminar con un régimen marcado por la corrupción y los privilegios.
Durante años, la corrupción no solo representó un problema ético, sino una barrera real para el desarrollo, recursos que debían llegar a la gente se quedaban en el camino.
Decisiones públicas que debían beneficiar a la mayoría terminaban favoreciendo a unos cuantos, esa lógica generó desigualdad, desconfianza y una distancia profunda entre el gobierno y la ciudadanía.
Hoy, esa dinámica ha cambiado.
Que se destinen alrededor de un billón de pesos directamente a programas de bienestar no es casualidad, es resultado de cerrar las puertas a la corrupción, de ordenar las finanzas públicas y de poner........
