A la presidenta ya no le salió ni el plan A ni el plan B
A estas alturas, la presidenta debe estar preguntándose en qué momento el tablero político decidió jugar en su contra.
El plan A se le desmoronó, el plan B se le atoró, y ahora, como si fuera la solución mágica a todos los tropiezos, aparece la idea de impulsar una revocación de mandato.
Una revocación, promovida desde el propio ejecutivo, qué conveniente.
Porque claro, nada dice “control democrático” como un gobierno organizando su propio examen, eligiendo al jurado y calificándose con plumón indeleble.
Si la presidenta quiere jugar a la revocación, perfecto, pero entonces que sea en serio, sin ventajas, sin reflectores pagados por todos y sin reglas hechas a la medida.
Y para eso, yo propondría lo siguiente:
1. Ni un........
