Una cuestión de ética
Una vez más, reafirmo mi teoría de que, si Ayuso no existiera, habría que inventarla. Y una vez más me declaro ayusista convencido, rendido a sus pies. Sin ella no tendría esas largas conversaciones de café en las que trato siempre de convencer a las facciones antiayusistas de que el personaje es recurrente en la política española: inadmisible pero histriónico, caótico pero al que se........
