Formas y deformidades de la resiliencia
La resiliencia se arriesga a perder la épica que la envuelve. Da la impresión de que no tiene tanto mérito. Ahí están los datos del paro, que se está comportando como si no hubiera una guerra o una crisis comercial, de hidrocarburos y hasta arancelaria -¿se acuerdan?-. Crecen el empleo y la afiliación a despecho de los miedos razonables.
Aquí, sabemos de eso por la construcción nacional vasca. Dictaduras, guerras, cafés para todos y azotes judiciales al margen, el autogobierno vasco ha crecido hasta disponer de una buena lista de funciones de Estado. Tanto es así que, en Aberri Eguna, hasta los apocalípticos de la “revolución o muerte”........
