menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El totalitarismo numérico

25 0
10.03.2026

Quién no ha sufrido más de una vez la frustración de llamar por teléfono y quedarse pegado al aparato mientras una voz metálica, entre sonidos musicales clásicos u horteras, te va derivando hacia diferentes canales una y otra vez sin poder hablar con una persona? Hasta que, ya harto, se cuelga el teléfono y se suelta una maldición o algún taco grosero.

Efectividad, eficiencia y ahorro de costes son siempre la justificación. Estos sistemas se han ido expandiendo en todos los sectores, y más aún con la llegada y la implantación de la IA, que se prevé sustituirá a muchos de los trabajos realizados por personas en los más diversos ámbitos, incluyendo la vigilancia y la seguridad. El futuro ya está aquí.

En nombre de la seguridad hemos visto cómo, en los últimos años, se han propuesto nuevas leyes –recuerden la “patada en la puerta” del ministro Corcuera–, eliminando otras. Las cámaras de videovigilancia han explosionado en todos los países y, según un análisis de IHS Markit (empresa estadounidense de información económica), existirían más de 1.000 millones de cámaras instaladas tanto a nivel público como privado: una por cada ocho habitantes. No hay datos exactos a nivel europeo, ya que no existe un registro oficial. En cualquier caso, el país que parece haberse destacado con la instalación de cámaras CCTV es el Reino Unido, con una estimación de unos cinco millones en el año 2019. La tendencia al uso de la CCTV es general en todos los países; así, por ejemplo, solo en Madrid hay más de 20.000 instaladas.

El number one en este ranking particular lo ocupa sin duda China, donde en el año 2020 se estimaba que tenía unos 626 millones de cámaras entre públicas y privadas, con proyecciones que superan los 1.000 millones en los próximos años, es decir, casi una por habitante. Hay, sin duda, un uso muy importante de esta tecnología: la supervisión de lugares públicos, la regulación del tráfico, la seguridad en edificios públicos o privados y muchos otros ámbitos que tratan de mejorar la vida en lo que comienza a llamarse las ciudades inteligentes.

Lo más llamativo en China es, sin duda, el avance de la IA y su integración en las CCTV y en el reconocimiento facial, que permite la identificación de personas mediante el uso de algoritmos que comparan automáticamente........

© Deia (Tribuna Abierta)