Disminuir desigualdades para mejorar la innovación
La prestigiosa consultora Mckinsey publicó en marzo pasado un estudio sobre cómo mejorar la productividad de las economías europeas que defiende una conclusión muy sugerente: hay una gran oportunidad de mejorar nuestra productividad y nuestra competitividad internacional reduciendo las desigualdades y mejorando el llamado “ascensor social”. Lo menciono porque en este 2026 Año de Arizmendiarrieta y de la Empresa Humanista, sus conclusiones se alinean mucho con las ideas y las obras de este sacerdote fundador del Grupo Mondragon.
McKinsey comparte el diagnóstico del famoso Informe Draghi que propone a la Unión Europea una estrategia para frenar el declive económico de Europa frente a otras potencias como EE.UU. o China. Draghi y McKinsey ponen el énfasis en que el escaso crecimiento económico en el caso europeo se debe al no incremento de su productividad y como consecuencia, su pérdida de competitividad. La fortaleza económica de Europa, y el mantenimiento de su modelo social, exigen una nueva estrategia, sobre todo industrial, con el foco en la productividad. El dato que recoge Draghi es que la productividad por hora trabajada en la Unión Europea entre 2002 y 2023 ha crecido tan solo un 15%, no llega ni a un 1% anual, mientras que en EE.UU. lo ha hecho a un ritmo sustancialmente mayor. Una brecha en la productividad consecuencia de la pérdida de ritmo en la innovación.
Draghi insiste sobre todo en los deberes desde las Administraciones públicas para cambiar esta situación y describe tres transformaciones imprescindibles: innovación (por ejemplo, financiación público-privada para impulso a los sectores más avanzados tecnológicamente y para generalización del uso de las nuevas tecnologías),........
