Tiempos de turbación
La turbación es lo que sobrevuela entre la población, sea cual sea el ámbito y extensión que le demos a este concepto en el entorno próximo y exterior. Y esa falta de tranquilidad parece motivada, entre otras cosas, por la intensidad y profundidad de los cambios que percibimos en nuestra forma de vida y por el modo de relacionarnos los humanos. Y también porque en múltiples ocasiones existe un abuso, por parte de determinados poderes fácticos, en reflejar situaciones negativas machaconamente con el claro objetivo de provocar la sensación del deterioro de la convivencia.
Dicho de otra manera, existe una realidad sustentada en datos objetivos que indican lo que realmente existe y otra realidad paralela que interpreta de manera sesgada, incluso inventada, los hechos y cuyo objetivo es forzar ese desasosiego. Ello empuja y facilita la presencia y el aumento de visiones y posiciones sociopolíticas extremas. Lo cual debería generar una mayor preocupación en la población normal y sensata y en la élite política a la que, en su mayoría, también podemos catalogar de normal y sensata, aunque se oiga más a los necios.
Tras la Segunda Guerra Mundial se gesta y pone en marcha un nuevo paradigma en Europa, la creación de la Unión Europea (UE), comenzando por la constitución de la CECA (Comunidad del Carbón y del Acero), bajo una visión compartida entre esquemas y sistemas ideológicos como la democracia cristiana, el socialcristianismo y la socialdemocracia, basado dicho modelo en cuatro pilares como son la existencia de una democracia liberal, una economía social de mercado facilitadora de cohesión social, y, por último, un multilateralismo negociador de carácter exterior e interior.
La situación descrita parece encontrarse en riesgo de derrumbe en la actualidad, y ello por la confluencia de fuerzas y procesos que afectan a la existencia y funcionamiento de esos pilares. Ese riesgo, si se concreta, pone en peligro la propia existencia de la UE. Los múltiples enemigos de la realidad y el fortalecimiento de Europa, pueden identificarse con EE.UU. (Trump), la Federación Rusa (Putin) y la internacional neofascista. Su objetivo es el debilitamiento de la UE como actor influyente en el ámbito geoestratégico, cuando no su desaparición.
Esos factores emergen en un contexto internacional en donde han surgido nuevos actores con dimensiones cuantitativas, cualitativas y tecnológicas potencialmente dominantes, y también actores ocultos, junto con nuevos retos existenciales para el ser humano como el........
