Empresas humanistas y empleo juvenil
El concepto “humanismo empresarial” podría sonar a oxímoron, o en lenguaje juvenil cringe; dos ideas que no encajan muy bien. Las empresas son proyectos en los que el beneficio es necesario para sobrevivir, y las personas pueden entenderse básicamente como un medio. Lo percibimos cuando nos llegan noticias de precariedad y despidos, junto con otras sobre los balances de beneficios anuales.
Pero la realidad es más compleja y, quizá, menos cringe; diversos estudios muestran que la dignidad, los derechos, el bienestar y la satisfacción de las personas también contribuyen a una buena gestión. La aparente contradicción entre humanismo y beneficio, por tanto, no es necesariamente tal: cuidar a las personas y obtener resultados no tienen por qué ser caminos opuestos. Xavier Marcet caracteriza a la empresa humanista como aquella que consigue resultados sin perder de vista que las personas son el verdadero centro, y en la que sus líderes deben “crecer haciendo crecer”, como ejercicio de respeto y dignidad, y también de exigencia, responsabilidad y orientación a resultados.
La idea de una empresa más humana no es nueva. Ya en los años veinte y treinta, los trabajos de Elton Mayo pusieron de manifiesto la importancia de factores como las relaciones sociales, la motivación y el sentimiento de pertenencia en el trabajo. Más tarde, la psicología humanista, con autores como A. Maslow, situó las necesidades y el desarrollo de las personas en el centro de la motivación. Y, ya en este siglo, la Psicología Positiva llevó esta mirada al ámbito de las organizaciones con conceptos como el bienestar y las organizaciones saludables. Desde hace décadas, distintas corrientes de pensamiento empresarial han insistido también en esta misma dirección. Peters y Waterman, en En busca de la excelencia (1982), destacaron el papel de la cultura y las personas en el éxito empresarial. Poco después, E. Freeman amplió la mirada de la empresa con su concepto de stakeholders, incorporando a empleados, clientes y otros grupos junto a los accionistas. Y P. Drucker señaló en 1993........
