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Guatemala: Arévalo bajo ataque en dos frentes

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24.01.2026

El presidente fe Guatemala, Bernardo Arévalo, se ha visto obligado a decretar el estado de excepción por 30 días para enfrentar el reto proveniente del crimen organizado, que ha creado una situación que ha puesto en peligro de acabar con las débiles instituciones democráticas del país, sumándose al asedio de los actores más oscuros, reaccionarios y corruptos que le han estado haciendo la guerra principalmente en la esfera judicial desde que asumió las riendas del país, electo por la mayoría de un esperanzado pueblo.

Arévalo viene de una disyuntiva internacional que lo amerita cuando expresa su rechazo a la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro de su presidente y la esposa, pero que llena de dudas cuando se suma al corifeo de deleznables gobiernos de derecha que ensalzan y respaldan la entrega de la presidencia de Honduras a Nasry Asfura -favorito de Trump-, en circunstancias a todas luces corruptas.

La crisis de este domingo que provocó el estado de excepción es más que una serie de motines y ataques “terroristas”, sino una manifestación del desajuste entre la capacidad institucional y la organización criminal transnacionalizada dentro del país, lo cual, además de conspirar contra la gobernanza de Arévalo -al igual que los factores políticos ya citados- lo hace contra un Estado debilitado que tiene el reto de convertirse en un ente articulador de justicia y seguridad, además de democracia participativa.

La crisis de seguridad de este domingo 18 de enero de 2026 en Guatemala no es un episodio aislado de violencia criminal, sino un desafío directo a la soberanía estatal y a la capacidad de gobernar democráticamente. Los motines carcelarios, los ataques coordinados contra la policía y la suspensión de la vida pública revelan una crisis estructural del Estado, donde actores criminales disputan poder real y obligan a respuestas de emergencia que tensionan derechos, instituciones y legitimidad política.
En fin, la cárcel dejó de ser un espacio de encierro y se convirtió en un centro de mando. Los motines coordinados y la violencia externa muestran que el sistema penitenciario no solo está colapsado, sino capturado en partes clave. Sin control........

© Cubasí