Electricidad, agua y transportes en Cuba: sin soluciones a corto ni medio plazo
Mientras que prosiguen las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba, en La Habana los dirigentes del régimen no parecen darse cuenta de la gravedad de la situación, y mantienen una huida hacia adelante que no es la estrategia más adecuada en momentos como estos.
Buen ejemplo de ello es lo que se dijo en el programa Mesa Redonda del miércoles pasado, que iba dedicado a presentar las actuaciones del régimen comunista en materia de electricidad, agua y transporte en la actual coyuntura, que se calificó por todos los participantes de tener “un impacto demoledor” sobre la economía y la sociedad.
El relato del director de la UNE, que fue el primero en intervenir, insistió en que el recrudecimiento del bloqueo estadounidense provocado por la segunda orden ejecutiva el 1 de mayo, ha dejado al país prácticamente paralizado, sin poder utilizar gran parte de su capacidad instalada.
Argumento falso, porque realmente la situación de la economía cubana se vio agravada desde que Venezuela, hace dos años, dejó de cumplir sus compromisos petroleros, acentuando la dependencia energética exterior de la Isla. Lo de ahora es no contar con una Venezuela que regale petróleo.
El director de la UNE informó que se ha perdido prácticamente una potencia equivalente a los 1.300-1.400 MW por falta de combustible. El panorama ha llevado a producir electricidad solo con crudo nacional en las plantas térmicas, con gas acompañante en las plantas de Energas y con fuentes renovables, fundamentalmente la fotovoltaica.
De modo resumido, la generación distribuida por todas las plantas antes de la actual coyuntura, que podía aportar entre 700 y 800 MW disponibles, prácticamente ha desaparecido. Dado que la energía solar es aún escasa, el sistema se queda solo con la generación de las plantas térmicas y el gas, entre 1.100 y 1.200 MW, lo que hace imposible evitar los apagones que se van intensificando cada vez más.
En este escenario dramático, solo la Isla de la Juventud ha podido consolidar unas seis horas diarias de suministro eléctrico todos los días. En el resto del país, esto es imposible.
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Igualmente, la llegada a la Isla a comienzos de abril del donativo de crudo de 100.000 toneladas procedentes de Rusia permitió una cierta mejora que apenas duró dos semanas, en las que se redujeron los niveles de afectación, que, sin embargo, no se pudieron eliminar del todo. Al agotarse el envío y no contar con uno nuevo, la situación de interrupción del servicio eléctrico en todo el territorio nacional ha vuelto a ser habitual y desde hace varios días se vuelve a estar como antes de la llegada del combustible ruso.
Reconocido que la falta de petróleo es el elemento paralizador de la generación eléctrica, el director de la UNE analizó la influencia de las averías en las unidades térmicas, señalando que aun cuando no existe justificación para las mismas, se trata de “unidades con muchos años de explotación y con deuda de mantenimiento”, un reconocimiento que le honra.
Sin embargo, la cuota de falsedades prosiguió cuando atribuyó al embargo/bloqueo la imposibilidad de comprar las nuevas piezas en el exterior. Este argumento es rotundamente falso. Cuba no puede comprar las piezas porque no obtiene crédito financiero con el que hacer frente a los pagos, y ese crédito no se obtiene porque el régimen no cumple sus responsabilidades de deuda. Ahí está la deuda condonada por el Club de París o el litigio del fondo CRF en el tribunal de Londres para testificar los incumplimientos. Es igualmente una falsedad atribuir a un supuesto bloqueo de navieras francesas el equipamiento para la termoeléctrica Antonio Guiteras, la principal del país. En realidad, los transportes marítimos también se tienen que pagar, y los precios son elevados para un país en bancarrota.
Llegados a este punto, el embargo/bloqueo no es más que una ensoñación que permite atribuir a otros la incompetencia propia y la incapacidad de gestión de un modelo agotado. El régimen debería saber que, cuando se cuenta con el capital extranjero para abordar proyectos de infraestructura, hay que saber dónde empieza y dónde acaba la responsabilidad de todas las partes. Es por eso por lo que la ley de inversión extranjera de 2014 nunca ha dado sus frutos.
De modo que el director de la UNE no quiso complicar las cosas y sentenció que “mientras no se reviertan las medidas coercitivas, la generación eléctrica en el país se mantendrá en un delicado equilibrio, dependiente del crudo nacional, el gas y la energía renovable, muy por debajo de la demanda de la población y la economía”.
Y en ese relato culpó de forma directa al secretario de Estado Marco Rubio “de desnudar el propósito de las medidas coercitivas, provocando una reacción popular, un estallido social. Ese es el objetivo fundamental: apretarnos y apretarnos, primero no combustible, no lubricante y después nada que tenga que ver con el tema de la energía para llegar a estas situaciones en las que estamos viviendo hoy de tantas horas de apagón”. Ese fue el contenido de la primera parte de la intervención de este directivo de la UNE en el programa Mesa Redonda.
A continuación, dedicó unos breves instantes a explicar lo que se está haciendo. Reivindicó los donativos de China para atender necesidades de calderas, partes y piezas que permiten trabajar en varias unidades que deben incorporarse antes del primero de julio, y que pueden ayudar en algo a mejorar la situación y durante junio lograr unos 900 MW de disponibilidad en generación térmica, y a partir de julio estar en el entorno de los 1.000 MW promedio.
Respecto de Energás, se limitó a decir que “continuamos operando esta planta”, y que el reto está en la adquisición del mantenimiento especializado y las partes y piezas para turbinas y compresores.
Con relación al montaje de generación fotovoltaica, continúa gota a gota. A los........
