Cuba: cuando el totalitarismo segrega hasta los árboles
PUERTO PADRE. _ El título de esta columna recuerda el crimen de apartheid y quizás haga preguntar al lector desconocedor del panorama sociopolítico cubano: “¿Cómo, por qué y para qué el régimen puede repudiar hasta los árboles?”
Esa pregunta conlleva responder con otra interrogante a ese hipotético lector: Primero, pregúntese, ¿quién sembró los árboles excluidos? La respuesta a esa curiosidad _que no es menor sino de primer orden_ dirá cómo, por qué y para qué ciertos árboles aunque sean de maderas preciosas pueden ser despreciados o ignorados en Cuba, aún, cuando hubieran sido objeto de delitos o de daños, lo que implica un delito de prevaricación.
Resulta que desde 1959 y hasta el presente, _incluso muy temprano antes de tomar el poder_ los hermanos Fidel y Raúl Castro y últimamente descendientes de éste último, para mantener la autocracia en una dictadura familiar, de generales y comisarios políticos asentados en el nepotismo, construyeron un régimen militarista desde sus cimientos; y por militarista y con las consiguientes desigualdades y privilegios a favor de las instituciones armadas, entiéndase el predominio del elemento militar en el gobierno del Estado. Un se dice comunista, pero que en realidad es logrero; de partido único y dirección centralizada no por concepción ideológica y estratégica, sino por desconfianza genética; razones por lo que esa cleptocracia para perpetuarse en el poder devino en un Estado totalitario clásico.
Carl Friedrich y Zbigniew Brzezinski en su ensayo Las características generales de la dictadura totalitaria, escrito en 1954, distinguen al régimen totalitario por superpuestas capas de coerción muy visibles en Cuba, y entre ellas vemos la supuesta ideología de “continuidad”, con pretensión milenarista en el partido único. Al cual, en más de 67 años, lo han dirigido solo tres personas, aunque a su alrededor un politburó da........
