El Super Tazón de Bad Bunny (V)
Será la historia quien tararee o borre su estribillo rebelde. Solo con el tiempo emergerá el saldo de su golpeteo televisado. Si la carga simbólica y el haz de sentidos puestos a circular desde el Levi’s Stadium de California, resultaron lo suficientemente fuertes y significativos como para representar un giro histórico o devenir en grieta en el entramado discursivo dominante. De cierto modo, eso dependerá del devenir Bad Bunny, de la expansión vectorial de sus gestos en las motivaciones que genere, en sus audiencias más conscientes.
De que se interconecten sus “alumbrones”, lo más crítico y aglutinante de su discurso más reciente, el prevaleciente en su último disco conceptual, con aquel gesto primero de 2019, cuando terminó una gira antes de tiempo para unirse a las protestas que forzaron la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló; con aquel himno callejero que grabó Bad Bunny junto a Residente.
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Y no solo que lo haga, que los relacione Camila Herrera Biaggi, quien era aún una adolescente cuando se produjeron esas manifestaciones. “Fue mi primera protesta”, rememora Camila, reconociendo cómo Bad Bunny la inspiró a participar. “Me dije a mí misma que tenía que ir”. Si no, que junto a ella, otros muchos puertorriqueños que como Camila y Benito Antonio forman parte de la “generación de la crisis”, como la acuñó Mayra Vélez Serrano, presidenta del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Puerto Rico.
Esos que han visto cómo la población de la isla disminuyó en un 11,8 por ciento entre 2010 y 2020, la recolonización de las ciudades y el desplazamiento de los nativos, la gentrificación que Bad Bunny denuncia en “El Apagón” o en “Lo que le pasó a Hawai”. Los que han tenido que emigrar y los que sufren allí los cortes frecuentes de........
