Obras escogidas del General de Ejército Raúl Castro: Una brújula para los cubanos de hoy y del futuro
Presentación de la colección de nueve tomos que recoge documentos, discursos y cartas personales del General de Ejército Raúl Castro Ruz. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ Cubadebate
Palabras de Abel Prieto Jiménez, presidente de la Casa de las Américas, en la presentación de las Obras escogidas del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder al frente de la Revolución Cubana, en el Memorial José Martí, el viernes 3 de octubre de 2025.
Compañero Díaz-Canel, compañeros Morales, Marrero y demás miembros del Buró Político y del Secretariado, querido Comandante Machado.
Un saludo especial al compañero Alvariño, que ha trabajado durante tantos años por preservar la memoria de la Revolución y la obra de Fidel y de Raúl.
También saludo al Embajador de la República Popular China, donde se imprimieron gratuitamente los ejemplares de la primera edición de estas Obras escogidas. ¡Gracias!
Compañeras, compañeros:
Hoy presentamos una colección de libros de enorme significación para los cubanos y, además, sin ninguna duda, para las muchas personas de todo el mundo que en estos tiempos oscuros siguen viendo en Cuba y en la Revolución Cubana un paradigma de dignidad, soberanía y solidaridad.
Debo confesar que la lectura de esta colección me ha permitido aproximarme de una manera nueva a la personalidad de nuestro General de Ejército Raúl, a su estatura como líder, a sus dotes de organizador, a su pasión por la historia, a su incansable vocación de educador, a su valentía, a su generosidad, a su disposición a ayudar a los demás, al compromiso entrañable con sus compañeros caídos y con los humildes, con los pobres de la Tierra, a su estilo coloquial, único, cubanísimo, para comunicarse con nuestro pueblo, a su increíble sentido del humor, a su capacidad para defender en foros internacionales la causa de Cuba, de Nuestra América y del Sur con resultados de gran trascendencia.
El prólogo a estas Obras escogidas lo escribió alguien muy cercano a Raúl, el Primer Secretario y Presidente Díaz-Canel, y lo escribió desde las experiencias compartidas, desde la amistad, desde el cariño, desde la lucidez y la emoción.
“Los que hemos tenido la oportunidad de crecer como revolucionarios junto a él, sabemos del valor de cada enseñanza, de cada consejo y llamado de atención, de la sensibilidad de compartir una celebración, un aniversario, del llamado constante a defender la familia y entregar a nuestros hijos el amor mayor con el ejemplo y con nuestro tiempo también. Ha sido un privilegio tenerle como guía en este camino de la Revolución, en el que aprendemos de él el valor supremo de la fidelidad y la consecuencia, la lealtad y el sacrificio, la responsabilidad individual que funda la colectiva”.
“Los que hemos tenido la oportunidad de crecer como revolucionarios junto a él, sabemos del valor de cada enseñanza, de cada consejo y llamado de atención, de la sensibilidad de compartir una celebración, un aniversario, del llamado constante a defender la familia y entregar a nuestros hijos el amor mayor con el ejemplo y con nuestro tiempo también. Ha sido un privilegio tenerle como guía en este camino de la Revolución, en el que aprendemos de él el valor supremo de la fidelidad y la consecuencia, la lealtad y el sacrificio, la responsabilidad individual que funda la colectiva”.
Para Díaz-Canel, estas Obras escogidas constituyen una brújula para los cubanos de hoy y del futuro.
“Se sintetizan aquí (señala en su prólogo) setenta años de una vida ejemplar y heroica, que ahora tenemos como una formidable guía de comportamiento ético en la acción revolucionaria”.
“Se sintetizan aquí (señala en su prólogo) setenta años de una vida ejemplar y heroica, que ahora tenemos como una formidable guía de comportamiento ético en la acción revolucionaria”.
A pesar de haberse entregado por entero, desde muy joven, a la lucha revolucionaria, Raúl se ha caracterizado siempre por mantener vínculos estrechos con su familia. Recuerdo el libro de Mario Mencía La prisión fecunda, donde asegura que era Raúl quien se ocupaba de mantener las comunicaciones familiares.
(Me recordaba Daily que Mariela, en una sesión de la Asamblea Nacional, en diciembre de 2018, afirmó que Raúl le enseñó que hay que amar a la Revolución sin abandonar a la familia y amar a la familia sin abandonar la Revolución.)
El 18 de septiembre de 1953 Raúl le escribe a Lina Ruz González desde la prisión. Es una carta estremecedora, que nos recuerda las que escribió Martí a su madre.
En esa carta, Raúl recuerda una primera visita que le hizo Lina:
“Nos encontramos y apenas nos hablamos, nos separaba una reja de gruesos barrotes que apenas nos dejó besar y solo cambiamos algunas palabras referentes a la salud de mi padre… ahora frente a mí la tenía, hablando poco y en voz baja, con dos lágrimas aflorándoles a los ojos y en la garganta un nudo. Y en aquel instante odié, maldije y amé. Odié las miserias humanas, maldije la desgracia de mi patria y la amé a usted más que nunca, porque en ese instante vi reflejado en su rostro el dolor de todas las madres de mis compañeros muertos. // Después supe que hace breves días intentó verme y lloró porque no se lo permitieron y al enterarme sufrí y por eso ahora le pido y le ruego que me complazca, que no venga por aquí hasta que autoricen las visitas, y si nunca las permitieran, le juro que prefiero morir y no verla jamás, a verla humillada y pidiendo favores a personas que no consideran su grandeza de mujer y como madre”.
“Nos encontramos y apenas nos hablamos, nos separaba una reja de gruesos barrotes que apenas nos dejó besar y solo cambiamos algunas palabras referentes a la salud de mi padre… ahora frente a mí la tenía, hablando poco y en voz baja, con dos lágrimas aflorándoles a los ojos y en la garganta un nudo. Y en aquel instante odié, maldije y amé. Odié las miserias humanas, maldije la desgracia de mi patria y la amé a usted más que nunca, porque en ese instante vi reflejado en su rostro el dolor de todas las madres de mis compañeros muertos. // Después supe que hace breves días intentó verme y lloró porque no se lo permitieron y al enterarme sufrí y por eso ahora le pido y le ruego que me complazca, que no venga por aquí hasta que autoricen las visitas, y si nunca las permitieran, le juro que prefiero morir y no verla jamás, a verla humillada y pidiendo favores a personas que no consideran su grandeza de mujer y como madre”.
Los nueve volúmenes de estas Obras han sido trabajados con mucho rigor, con mucho cuidado, por el equipo de Ediciones Celia, que obviamente rinde homenaje desde su nombre a la figura de Celia Sánchez. En estas páginas, Celia es una presencia muy frecuente. Es como un ángel de la guarda de Raúl, de Fidel, de la guerrilla, de la Revolución.
Y si llegan a nuestras manos estos nueve tomos, son en gran medida, por el celo y la previsión de Celia de conservar todo cuanto pudiera ayudar a reconstruir nuestra memoria histórica.
A Celia le escribe Raúl el 1º de abril de 1957 para que guarde su Diario de campaña:
“En caso de que yo muera, que el Movimiento disponga de él, en caso contrario, solo debes entregármelo a mí. (…) Es solo que para mí esas anotaciones escuetas, que me permitan recordar en el futuro toda esta vida en la Sierra, tienen un valor que no podrá compararse con el tesoro más fabuloso del mundo”.
“En caso de que yo muera, que el Movimiento disponga de él, en caso contrario, solo debes entregármelo a mí. (…) Es solo que para mí esas anotaciones escuetas, que me permitan recordar en el futuro toda esta vida en la Sierra, tienen un valor que no podrá compararse con el tesoro más fabuloso del mundo”.
Si hablamos hoy de la necesidad de estudiar nuestra historia, en medio de simplificaciones, omisiones, estereotipos y tergiversaciones, es muy importante que se promueva el estudio del Diario de campaña de Raúl. Para él la historia es vital. Asegura que el trabajo político-ideológico tiene que empezar por la enseñanza y la difusión de la historia y nos brinda un instrumento de valor incalculable con este Diario.
En su discurso en la inauguración del programa radial Información Política, el 28 de octubre de 1968, señaló que este programa “está encaminado también a alentar en todos ustedes el conocimiento de la tradición combativa de nuestro pueblo, reflejando aquellas fechas y aquellos hechos que constituyen gloriosas páginas de esa tradición combativa, porque, como dijera nuestro Comandante en Jefe, (…) esa tradición la ocultaron a nuestro pueblo los imperialistas y llenaron de mentiras nuestra historia y le hicieron creer a nuestro pueblo que a ellos les debíamos nuestra independencia. Esa tradición combativa, esa hermosa historia de cien años de lucha, llena de pasajes que no pueden conocerse sin un legítimo orgullo de ser parte de este pueblo heroico, deben conocerla nuestros combatientes…”.
En su prólogo al libro Alborada de libertad, de 1992, de la Comisión de Historia de la Columna 19 José Tey, Raúl recuerda, cuando, en el acto por el XX aniversario del Segundo Frente, él mismo había señalado: “Hicimos la historia, pero no hemos sido capaces de escribirla». Y añade con satisfacción que hoy «los que contribuyeron a hacer la historia han comenzado a recopilarla, investigarla y escribirla”.
Sufrimos una crisis cultural y ética muy grave, provocada por la industria colonizadora hegemónica y las plataformas digitales al servicio del Imperio y las corporaciones. Las víctimas principales de esa ofensiva son los niños, adolescentes y jóvenes. Se trabaja para borrarles la memoria, la identidad nacional, sus orígenes, su sentido de pertenencia a una cultura. Por eso textos como el Diario de campaña y, en general, estas Obras escogidas, son armas en esta guerra contemporánea que atañe al sentido mismo de la vida de la gente.
Leyendo este Diario y esta colección, apreciamos en todo su alcance, en toda su gloria, la hazaña de Fidel, de Raúl, de la Generación del Centenario. Hay que motivar entre las nuevas generaciones la lectura de estas páginas, donde se narra el sacrificio de la vida guerrillera y la crudeza de los combates, —sobre todo en la última etapa de la gesta, cuando la tiranía utilizó sin piedad los medios aéreos contra el Ejército Rebelde, contra los campesinos, contra la población civil:
“Ayer bombardearon La Juba y desde las 2 de la tarde iniciaron bombardeo y ametrallamiento en el frente. Hoy la fiesta aérea empezó a las cinco y media de la mañana prolongándose hasta el oscurecer, con solo un receso de dos horas al mediodía. Nueve raids aéreos sufrieron nuestras líneas defensivas, sin contar uno contra La Juba donde ametrallaron y bombardearon. Hasta fósforo vivo tiraron o bombas incendiarias. Usaron aviones de Cubana de Aviación para ametrallar por las ventanillas y arrojar obuses de mortero y granadas de Garands. Un helicóptero grande de doble hélice descendió dos veces”. (30 de mayo de 1958)
“Ayer bombardearon La Juba y desde las 2 de la tarde iniciaron bombardeo y ametrallamiento en el frente. Hoy la fiesta aérea empezó a las cinco y media de la mañana prolongándose hasta el oscurecer, con solo un receso de dos horas al mediodía. Nueve raids aéreos sufrieron nuestras líneas defensivas, sin contar uno contra La Juba donde ametrallaron y bombardearon. Hasta fósforo vivo tiraron o bombas incendiarias. Usaron aviones de Cubana de Aviación para ametrallar por las ventanillas y arrojar obuses de mortero y granadas de Garands. Un helicóptero grande de doble hélice descendió dos veces”. (30 de mayo de 1958)
Somos testigos, recorriendo estas Obras escogidas, de la grandeza del líder que no abandona jamás su condición de ser humano, que no humilla jamás a un subordinado, ni a un prisionero enemigo, que se acompaña invariablemente de la idea de Martí del culto a la dignidad plena del hombre. Estas ideas, estos principios, Raúl los defiende desde la Sierra y a lo largo de toda su vida.
La ética revolucionaria está en sus palabras y en su conducta todo el tiempo. Las caricaturas de Raúl que la maquinaria de guerra psicológica de la contrarrevolución y del Imperio hizo circular desde 1959, lo mostraban como un hombre violento, duro, despiadado. Todas esas fabricaciones se disuelven ante estas páginas, cargadas de sentimientos nobles, de amor a su patria, a sus compañeros, a su familia, a su pueblo. Con sus enemigos actuó igualmente guiado por este sentido ético.
En el Diario, vemos cómo Raúl atraviesa por situaciones muy difíciles, la pérdida de compañeros muy queridos, traiciones, la lucha contra las adversidades de la vida en campaña, contra las inclemencias del tiempo, las enfermedades, el agotamiento, el hambre. Sin embargo, hay un núcleo de satisfacción, de quien se sabe cumpliendo su deber y sus sueños de justicia. Y esa satisfacción es un sentimiento colectivo.
Cuando marcha con su tropa a fundar el Segundo Frente, Raúl cuenta que entre los rebeldes es visible la alegría. Dice en el Diario de campaña el 2 de marzo de 1958:
“Hoy por la mañana, en un claro del monte, reuní a la columna Frank País y le hice la primera exhortación. Les expliqué lo importante de nuestra misión y lo peligrosa que sería. Aunque todos suponen hacia dónde vamos, la alegría es general. Les leí el reglamento que nos regirá. Y en conclusión que nosotros tendríamos que hacer una cosa superior a las que se habían hecho hasta ahora, porque antes no existía lo que ahora nos llevábamos, o sea, una gran experiencia; si lo hacíamos igual no estaríamos satisfechos, tenemos que hacerlo mejor. Que se formará un tribunal moral, encargado de determinar los miembros de esta tropa, que, por sus cualidades y buena conducta general, ameriten llevar en el brazo el distintivo Frank País”.
“Hoy por la mañana, en un claro del monte, reuní a la columna Frank País y le hice la primera exhortación. Les expliqué lo importante de nuestra misión y lo peligrosa que sería. Aunque todos suponen hacia dónde vamos, la alegría es general. Les leí el reglamento que nos regirá. Y en conclusión que nosotros tendríamos que hacer una cosa superior a las que se habían hecho hasta ahora, porque antes no existía lo que ahora nos llevábamos, o sea, una gran experiencia; si lo hacíamos igual no estaríamos satisfechos, tenemos que hacerlo mejor. Que se formará un tribunal moral, encargado de determinar los miembros de esta tropa, que, por sus cualidades y buena conducta general, ameriten llevar en el brazo el distintivo Frank País”.
Esta satisfacción se siente también desde su mirada al paisaje que le rodea en la Sierra Maestra:
“El sol nos salió completamente de frente, el amanecer fue bello. Estamos llenos de esperanzas”. (12 de diciembre de 1956)
“El sol nos salió completamente de frente, el amanecer fue bello. Estamos llenos de esperanzas”. (12 de diciembre de 1956)
Hay una naturalidad muy particular cuando Raúl habla de su propia muerte. Para él, es algo que puede suceder y para lo cual está preparado. Esta convivencia con la idea de la muerte se revela desde el testamento político que hizo y firmó con Ñico López, el 24 de noviembre de 1956:
“Interpretamos el poder como un sacrificio sagrado en beneficio del pueblo y no como una posición de lucro personal. Partiendo de esta base, exponemos sincera y humildemente que no somos ningunas personalidades decisivas en la política y el proceso que vive el país, aunque sí lo sean las ideas que sustentamos, como miles de cubanos, sino simples militantes del glorioso 26 de Julio. No obstante, en el orden particular nos interesa aclarar que si por necesidad caemos los dos en la lucha, que jamás nuestras tumbas han de servir de pedestal a demagogo alguno en beneficio personal y en el orden general exponemos que nuestros nombres solo podrán invocarlos aquellos que decididamente hoy luchen por nuestras mismas ideas… que podemos sintetizar con las siguientes palabras: un gobierno de liberación nacional como actualmente es interpretado por el partido de los obreros cubanos y en un mañana no muy lejano, por ideas más avanzadas todavía en lo económico y social, en la forma gradual que requieren los procesos de los pueblos”.
“Interpretamos el poder como un sacrificio sagrado en beneficio del pueblo y no como una posición de lucro personal. Partiendo de esta base, exponemos sincera y humildemente que no somos ningunas personalidades decisivas en la política y el proceso que vive el país, aunque sí lo sean las ideas que sustentamos, como miles de cubanos, sino simples militantes del glorioso 26 de Julio. No obstante, en el orden particular nos interesa aclarar que si por necesidad caemos los dos en la lucha, que jamás nuestras tumbas han de servir de pedestal a demagogo alguno en beneficio personal y en el orden general exponemos que nuestros nombres solo podrán invocarlos aquellos que decididamente hoy luchen por nuestras mismas ideas… que podemos sintetizar con las siguientes palabras: un gobierno de liberación nacional como actualmente es interpretado por el partido de los obreros cubanos y en un mañana no muy lejano, por ideas más avanzadas todavía en lo económico y social, en la forma gradual que requieren los procesos de los pueblos”.
Raúl escribe asimismo un diario de los días previos al Moncada, que lo reconstruye luego, en Isla de Pinos. La noche del sábado 25 de julio, en medio del carnaval santiaguero, va a un restaurante con Tasende y otros compañeros:
“Por un instante pensé que no era justo que mientras unos bailaban y tomaban, o se hacían el amor, todos divirtiéndose a su manera, nosotros estuviéramos allí esperando ser llamados de un momento a otro para una acción inminente, ¿para cuántos de los compañeros que hace un momento estábamos sentados en el restaurante sería la última comida? De los 18 que formábamos ese grupo, al frente de los cuales venía el compañero Tasende, creo que solo tres regresamos con vida”.
“Por un instante pensé que no era justo que mientras unos bailaban y tomaban, o se hacían el amor, todos divirtiéndose a su manera, nosotros estuviéramos allí esperando ser llamados de un momento a otro para una acción inminente, ¿para cuántos de los compañeros que hace un momento estábamos sentados en el restaurante sería la última comida? De los 18 que formábamos ese grupo, al frente de los cuales venía el compañero Tasende, creo que solo tres regresamos con vida”.
En una ocasión, en el Segundo Frente, se descubrió un complot para asesinar a Raúl. Pero él no le dedicó más que una línea en su Diario de campaña. No le dio ninguna importancia.
Otro documento de mucho valor para entender la grandeza de Raúl y su lealtad hacia sus compañeros caídos, es el testamento que hizo en favor de la hija de Tasende, fechado el 28 de enero de 1957:
“Yo, Raúl Castro Ruz, ciudadano cubano mayor de edad, hago constar por este medio que es mi voluntad dejar como herencia los bienes que haya heredado de mi padre, el señor Ángel Castro Argiz, fallecido el 21 de octubre del pasado año, a la niña Temis Tasende Dubois, hija del compañero José Luis Tasende, muerto heroicamente en el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, y de la señora Elia Dubois, viuda de Tasende, con residencia actualmente en Marianao, La Habana”.
“Yo, Raúl Castro Ruz, ciudadano cubano mayor de edad, hago constar por este medio que es mi voluntad dejar como herencia los bienes que haya heredado de mi padre, el señor Ángel Castro Argiz, fallecido el 21 de octubre del pasado año, a la niña Temis Tasende Dubois, hija del compañero José Luis Tasende, muerto heroicamente en el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, y de la señora Elia Dubois, viuda de Tasende, con residencia actualmente en Marianao, La Habana”.
(Raúl también dejó por escrito su voluntad de ayudar con parte de su herencia a la familia de Ñico López.)
Después del triunfo, en el acto realizado en el Cuartel Moncada para inaugurar la Ciudad Escolar 26 de Julio, en enero de 1960, habló de los sentimientos encontrados que experimentaba al estar entregando a los niños un lugar asociado anteriormente a la violencia y la muerte. Reflexionó sobre los traidores que están haciendo........
